Se llama lectoescritura a la capacidad y
habilidad de leer y escribir adecuadamente, pero también, la lectoescritura
constituye un proceso de aprendizaje en el cual los educadores pondrán especial
énfasis durante la educación inicial proponiendo a los niños diversas tareas
que implican actividades de lectoescritura.
Existen variados métodos y teorías acerca de
cómo llevar a buen puerto el proceso de lectoescritura, por ejemplo, algunos se
centran en aspectos más formales y entonces tratan el proceso desde sus partes
hacia lo general, es decir, partiendo de las letras, siguiendo por las sílabas,
para luego pasar por las palabras y finalmente por las frases; y por el
contrario, los llamados constructivistas, proponen que la percepción del niño
comienza siendo una mezcla, captando la totalidad, sin detenerse en los detalles,
entonces, parten del todo y le presentan al niño palabras completas con sus
pertinentes significados.
Por supuesto que el uso de tal o cual postura,
dependerá de un conocimiento en profundidad de los alumnos primero para luego
sí poder estipular las mejores y más adecuadas estrategias.
Como de su denominación se desprende,
lectoescritura supone la unión de dos procesos íntimamente vinculados, tal es
el caso de la escritura y de la lectura; leer y escribir son actividades
complejas pero fundamentales de las cuales dependerá el hecho que el individuo
siga aprendiendo por el resto de su vida. También son determinantes para poder
ingresar en el saber organizado, que es sin dudas el elemento más importante de
una cultura.
El dominio satisfactorio, tanto de la lectura
como de la escritura, no solamente nos permite construir significados para
ampliar nuestros conocimientos sino que también facilita la apertura de nuevas
vías de comunicación entre los alumnos y el entorno social en el que se
desenvuelven.
Cabe destacar que ambas herramientas, leer y
escribir, deben ser introducidas al niño de modo motivante, conectándolo con
algún objeto de interés, por ejemplo, mostrarles a los niños la escritura de su
propio nombre y el de sus compañeros es un comienzo auspicioso.
Y a la par de la lectoescritura deberán ir
actividades interesantes que promuevan la motricidad fina y la coordinación
viso motora, como ser el trabajo de la plastilina, el picado, o la utilización
de pincel y pintura para la creación de obras propias que resulten de la
imaginación y la creatividad del alumno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario